| Trastornos respiratorios |
Síntomas (crisis de asma)
- Frecuencia respiratoria acelerada (taquipnea), o acelerada y superficial (polipnea) - Respiración sibilante (en forma de silbidos) - Opresión en el pecho - Habitualmente tos y secreciones mucosas
Los síntomas del asma pueden ser controlados con broncodilatadores (nebulizadores) En situaciones de crisis asmáticas graves, donde la persona no sea capaz de inhalar eficazmente la medicación, puede hacerse necesaria la administración de oxígeno (oxigenoterapia), o de fármacos, por via subcutánea (terbutalina), o intravenosa (salbutamol o sulfato de magnesio)
Tipos de asma
Su causa física es una reacción inmunitaria de un anticuerpo, la inmunoglobulina E (IgE), desencadenada por un antígeno, dando lugar a la liberación de sustancias responsables de la reacción bronquial. Se desarrolla sobre todo en niños que tienen antecedentes alérgicos (rinitis, urticaria y eccema)
No relacionado con la IgE. Se presenta sobre todo en personas mayores de 40 años, sin antecedentes alérgicos. Se desencadena a raíz de una infección viral, ingesta de fármacos antiinflamatorios (Ácido acetilsalicílico o AAS, indometacina) o contaminantes ambientales.
- Hospitalización - Nacimiento de un hermano, frente al que el niño desarrolla un sentimiento de celos - Ambiente familiar desestructurado o inestable: un importante porcentaje de casos mejoran si son separados del ambiente familiar, y también si se desarrolla en estos niños una mayor capacidad para afrontar situaciones conflictivas (resistiéndose sin embargo al tratamiento farmacológico) - Asma del fin de semana (Bustos y Bracamonte, 1981): se observa en niños cuyo padre está presente en casa sólo los fines de semana, favoreciéndose, en este periodo, las situaciones conflictivas, que darían lugar a los ataques de asma - Pérdida de alguna figura familiar representativa
El asmático, sea niño o adulto, se debate, de forma inconsciente, entre el miedo primario a no ser querido, a ser abandonado, que sólo se expresa corporalmente (puesto que siente también que no debe exteriorizar su necesidad de afecto, o que no sirve de nada hacerlo), y la ganancia secundaria de la atención que recibe por esta expresión corporal en forma de ataques o alteraciones asmáticas. El carácter psicosomático del asma hace del todo necesaria la Psicoterapia, que puede ser familiar en el caso de un niño, o individual en el caso del adulto.
Afecta alrededor del 3 al 7% de la población adulta (en España se da en un 6%), siendo más frecuente en la infancia (10% en España) En la niñez se da dos veces más en niños que en niñas, en la adolescencia se da en la misma proporción en los dos sexos, y en la edad adulta la relación se invierte y es más frecuente en mujeres.
La causa principal, con diferencia, es el tabaquismo, que contribuye al 95% de los casos. El hecho de que sólo un 20% de los fumadores desarrollen una EPOC hace pensar en una clara influencia genética que explicaría la susceptibilidad individual. Sin embargo, el famoso estudio epidemiológico de Framingham (nombre de una ciudad de Massachusetts, EE. UU., donde se inició en 1948 este estudio permanente sobre la salud, con la incorporación de 5209 personas, y que se extiende hasta la actualidad) sugiere que, en la población general, los factores genéticos contribuyen muy poco a la pérdida de la función pulmonar... Un factor genético establecido de la EPOC es la deficiencia de alfa1-antitripsina (α1-AT), una enzima (proteina) que se sintetiza en el hígado, y que protege los pulmones al inhibir las proteasas (sustancias producidas por los glóbulos blancos ante la presencia de infección o inflamación), sin embargo esta deficiencia se da en menos del 1% de los casos... Por este motivo se habla de una determinación multifactorial que incluye, aparte del tabaco, tanto elementos ambientales como una susceptibilidad genética individual. Entre los factores ambientales está la contaminación atmosférica, sobre todo por dióxido de azufre, la exposición laboral al polvo de carbón, sílex o cuarzo, a vapores de isocianato y disolventes, a vapores de soldadura, o la exposición al cadmio; éstos dos últimos se relacionan con el enfisema pulmonar.
La prevalencia mundial de la EPOC se sitúa en alrededor de un 10%, y es más frecuente en hombres que en mujeres, dado el mayor consumo de tabaco en hombres. En España se da en el 9% de la población (14% en hombres y 4% en mujeres)
- Insuficiencia respiratoria que empeora con el esfuerzo o la actividad moderada - Infecciones respiratorias frecuentes - Sibilancias - Fatiga (astenia) - Hinchazón de tobillos, pies y piernas que afecta a ambos lados, debido a edema (acumulación de líquido en el espacio intercelular) - Dolores de cabeza - Sobrepeso frecuente - Cor pulmonale frecuente (Insuficiencia cardíaca derecha, por hipertrofia del ventrículo derecho del corazón, y dilatación en los casos agudos, consecuencia de un exceso de presión en el ventrículo, debido a hipertensión pulmonar) - Disminución leve de la difusión (eliminación) de dióxido de carbono
Es indispensable suspender el consumo de tabaco y la exposición a los contaminantes ambientales relacionados con el trastorno. Es habitual el uso de broncodilatadores (nebulizadores) que ensanchan las vías respiratorias y disminuyen la inflamación. En personas con bronquitis grave pueden hacerse necesarios los corticoides, o la oxigenoterapia. En los casos más severos puede no haber mejor alternativa que un trasplante de pulmón...
- Producción continua de mocos o flemas - Fatiga (astenia) - Edema - Falta de apetito (el comer se vuelve una lucha porque requiere de una mayor respiración) - Pérdida de peso, ocasionada por la falta de interés para comer - Ansiedad - Muy baja capacidad de difusión de dióxido de carbono - Neumotórax (acumulación de aire en la cavidad pleural, en el espacio entre los pulmones y el tórax, que impide que los pulmones se relajen y se llenen por completo), que da un tórax hinchado, en forma de tonel - Tos leve pero constante, con escasa expectoración - Sibilancias poco frecuentes
Se da en un 5% de la población, es mucho más frecuente en hombres que en mujeres, y se da con más frecuencia a partir de los 40 años.
Porque la pregunta es ésta: ¿qué lleva a una persona a contaminarse a sí misma, de una forma lenta, constante, segura y, en muchos casos, irreversible, a lo largo de su vida?, ¿cual es su actitud mental?, ¿cuales son las necesidades que ésta persona satisface con el consumo de cigarrillos? Quizás, el no tener suficientemente presente la motivación psicológica que subyace al consumo de tabaco, esté directamente relacionado con su escandalosa prevalencia en todo el mundo, unida a su consideración de droga "social y legal" (igual que el alcohol) Ver Las Drogas sociales Ya saben ustedes, suele ser más motivo de cuestionamiento, o de crítica, lo que es "anormal" estadísticamente, que lo que es "normal", independientemente de su bondad, justicia, conveniencia, coherencia, verdad o ética intrínseca. El fumador tendría que tener en cuenta en qué medida el sentimiento de satisfacción que le aporta el fumar, es un sustituto del amor, la aprobación, o el reconocimiento de los demás que él necesita (que puede ser mucho mayor de lo normal) En qué medida está sustituyendo la satisfacción de sus necesidades emocionales (llenar su vacío emocional interior) por la satisfacción psicofísica que le proporciona la inhalación del humo del cigarrillo (que llena su cuerpo vacío y hambriento de afecto) La actitud de un niño recien nacido, al que la madre le acaba de dar el pecho, asemeja la tranquilidad que le reporta a un fumador aplacar su ansia de humo y nicotina. El niño se queda como "drogado" con la leche materna, su inquietud y su llanto, desaparecen y siente una absoluta quietud; se siente colmado de leche y de afecto a la vez. El fumador tendría que valorar en qué medida "llenarse de humo" es un sucedáneo de "llenarse de amor", en el mismo sentido que la nicotina pueda ser un sustituto de la leche. Un hombre con enfisema pulmonar puede tener un aspecto corpulento, sanísimo a primera vista, y puede mostrar una gran confianza en sí mismo. Puede presentar una fachada de autosuficiencia despreocupada mientras fuma, como si dijera: "Tengo mi cigarrillo, no te necesito a ti ni a nadie". Sin embargo, ha perdido la elasticidad pulmonar, a lo largo del tiempo su rigidez de carácter ha configurado un cuerpo rígido, incapaz de cumplir con su función natural. "El hombre es, al nacer, blando y débil. Al morir, duro y rígido. Las plantas son, mientras viven, blandas y delicadas. Al morir, secas y quebradizas. La rigidez de carácter del hombre con enfisema puede suponer que niegue sus propias necesidades de afecto (eso son cosas de mujeres) Puede ser que quiera mucho más de lo que recibe ahora, que puede ser, quizás, mucho más de lo que tiene derecho a recibir... El exceso o la carencia de afecto familiar, en los primeros años de vida, predispone al desarrollo del tipo de personalidad que desarrollará un enfisema, y, en general, una EPOC. La dificultad para dejar de fumar puede radicar en necesidades emocionales no satisfechas, de las que no se es consciente, y que provienen de la infancia. De ahí la importancia que pueda tener un proceso de autodescubrimiento en una Psicoterapia Online o Presencial.
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| Última actualización el Viernes, 17 de Mayo de 2013 01:49 |


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