| Trastornos gastrointestinales |
Sistema Digestivo
Estas células parietales están estimuladas por la gastrina, hormona secretada por las células de gastrina - células G - (células endocrinas situadas en el antro del estomago - parte baja del estómago, anterior a la zona del píloro - y la parte superior del duodeno, que , además de intervenir en la producción del ácido gástrico, regulan la proliferación de la mucosa en el estómago, la contracción del esfínter esofágico inferior y la contracción del músculo liso), mediando el neurotransmisor péptido liberador de gastrina (GRP) en su estimulación, la histamina, que es liberada por las células enterocromafín-like - células ECL - (situadas en la mucosa del fundus - parte superior - y cuerpo del estómago), y la actividad del SNA Parasimpático, a través del nervio vago y el neurotransmisor acetilcolina (ACh) GRP y Ach tienen una acción directa sobre las células parietales e indirecta a través de la estimulación de gastrina e histamina. La gastrina actúa directamente sobre las células parietales, e indirectamente estimulando la liberación de histamina. Las membranas de las células parietales tienen receptores de los estimuladores gastrina, histamina, y ACh, así como receptores de los inhibidores: la somatostatina, segregada por las células delta - D - (que se encuentran en todo el tracto gastrointestinal y en islotes del páncreas) y las prostaglandinas E2 (secretadas por prácticamente todas las células del estómago), que inhiben la secreción ácida del estómago y estimulan la secreción mucosa) El ácido gástrico transforma el bolo alimenticio en una papilla líquida, espesa y muy ácida llamada quimo. Los movimientos musculares de las paredes del estómago impelen el quimo al intestino delgado.
En el intestino delgado, el quimo se mezcla con tres líquidos: la bilis (hiel), segregada por la vesícula biliar (que almacena y concentra la bilis producida por el hígado), y que sirve para digerir las grasas, el jugo pancreático, elaborado por el páncreas, y que interviene en la digestión de todos los principios inmediatos orgánicos (carbohidratos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos), y el jugo intestinal, elaborado en el mismo intestino delgado, cuya función es completar el proceso iniciado por el jugo pancreático. Ésta mezcla produce el quilo, un líquido lechoso, con gran contenido en grasas, que contiene las sustancias nutritivas que se absorben a través de la membrana del intestino delgado, para llegar a la sangre y distribuirse por todo el cuerpo. La superficie de absorción del intestino delgado es de unos 200 m² en un adulto... Duodeno De unos 25 cm de largo, situado en la parte superior y posterior del abdomen, continuación del estómago, es la única porción del intestino delgado que se encuentra fija, y está formado totalmente por músculo liso. Su función principal es la disgregación de los alimentos, después de que estos hayan pasado desde el estómago, a través del píloro, por el esfínter pilórico. En el duodeno el quimo se mezcla con la bilis, el jugo pancreático y el jugo intestinal, formando el quilo. La absorción de vitaminas, minerales y otros nutrientes comienza en el duodeno. Yeyuno Alrededor del 40% del resto del intestino delgado, y de un diámetro promedio de 3,25 cm, unido al abdomen por una membrana llamada mesenterio. Su función es realizar la absorción de las sustancias del quilo alimenticio, que es realizada a través de las vellosidades intestinales (más numerosas y finas que en el íleon) Aquí el jugo intestinal degrada al mínimo los principios inmediatos. Íleon El 60% restante, y de un diámetro promedio de 2,5 cm, parte final del intestino delgado. Aquí se absorben la vitamina B12 y las sales biliares. Los movimientos peristálticos hacen que el quilo vaya siendo conducido a través del intestino delgado, y el que no se absorbe pasa al intestino grueso por la válvula ileocecal.
Su función principal es la absorción de agua y minerales, y transformar el quilo residual en heces, por acción de la flora intestinal, almacenándolas hasta su expulsión al exterior. Ciego De unos 6 cm de longitud, en forma de saco sin salida, comunica el intestino delgado con el grueso a través de la válvula ileocecal. De su parte inferior cuelga el apéndice (ver Apéndice) Colon De aproximadamente 1,24 m, consta del cólon ascendente (a la derecha, hasta el pliegue hepático - queda a la altura del hígado -), transverso, descendente (a la izquierda del organismo) y sigmoideo (entre el colon descendente y el recto, en forma de S, con músculos muy potentes encargados de hacer avanzar las heces hacia el recto) Recto Porción del intestino grueso entre el colon y el ano (orificio terminal), con una extensión de unos 17 cm, y forma de botella invertida, en forma de S. Se divide en ampolla rectal (recto pélvico, 13,5 cm), donde se almacenan las heces hasta su expulsión, y conducto anal (recto perineal, 3,5 cm), formado por dos tipos de músculos anulares (esfínteres), que controlan su diámetro: el músculo interno es liso y de acción involuntaria y el músculo externo es estriado y de acción voluntaria. A medida que se acumulan las heces, las paredes de la ampolla rectal se distienden, y sus receptores de estiramiento estimulan el deseo evacuatorio. El acto de expulsar las heces al exterior (reflejo evacuatorio) se produce cuando éstas ejercen presión sobre el conducto anal, interviniendo en el vaciado las contracciones de la musculatura abdominal, los movimientos peristálticos en el colon y recto, y la relajación de los esfínteres anales.
La importancia del Sistema Nervioso Entérico se ha puesto de manifiesto hace relativamente poco tiempo, con la publicación del libro “El segundo cerebro” (“The Second Brain”, HarperCollins, 1999), de Michael Gershon, profesor y director del Departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Columbia en Nueva York, y precursor de la Neurogastroenterología (que estudia los síntomas de trastornos psicosomáticos con expresión gastrointestinal, relacionándolos con el SN Central) Aunque fue descubierto en 1921 por el fisiólogo inglés John Newport Langley (Newbury 1852 - Cambridge 1925), se había estado ignorando la magnitud de su función, en la misma medida en que se desconocía la cantidad de células nerviosas que lo integran.
El cuerpo es un auténtico tesoro que tenemos a nuestra disposición, y que sólo funciona a plenitud si se le respeta y se le deja actuar sin agresiones químicas externas que lo desequilibren artificialmente.
El Dan-Tien de la medicina tradicional china (“Área del vientre, Gran océano de energía, Océano de Chi”), llamado Hara en las artes marciales japonesas (“Vientre, Centro vital del hombre, Océano del Ki”; hara-kiri significa “corte del vientre”), y Svadhisthana en el hinduismo (2º chakra), se sitúa alrededor de unos 3 cm por debajo del ombligo y a una profundidad de unos 4 cm (dependiendo de cada persona las distancias, y sin relación con algún órgano concreto), en el centro de gravedad del cuerpo, y es el centro de (lugar donde se concentra) la Energía Vital de la persona (su fuerza o impulso vital): el lugar donde la Vida Universal se expresa en Vida Existencial, el centro del ser humano, cuerpo y alma incluidos. A diferencia de la fuerza movida por la voluntad (la fuerza del “hacer”), el Ki se siente y “se deja venir”. Estar en contacto con ese centro, reunir “la fuerza” en ese lugar, “estar centrado”, equivale a salud (integración óptima de todos los sistemas corporales), longevidad, bienestar (un estado general de serenidad, de calma profunda), conciencia (razonamiento y evaluación ética correctos), poder personal y acción equilibrada, lo cual se puede promover a través de la meditación y de disciplinas psicofísicas como el Tai Chi, el Chi Kung, o el Hatha Yoga hindú. Se dice que el que tiene un Hara bien desarrollado puede realizar muchas cosas sin aparente esfuerzo, a la vez que puede ser muy paciente y observar con calma, sin sentirse obligado a intervenir, si algo le desagrada. Tiene el arte del Hara (haragei, el “arte del estómago”), lo que también le permite tomar conciencia, en poco tiempo, de aquellos momentos en que deja el “centro justo”, cayendo bajo el influjo del Yo egocéntrico: con naturalidad, y sin esfuerzo voluntarista, recuperará el centro. Quienes tienen un Hara débil, son de salud frágil, pierden fácilmente las formas, enseguida montan en cólera, y, ante la adversidad, pierden pronto el aplomo. La expresión psicosomática de “estar centrado”, en contacto con nuestra fuerza interior, tendría mucho que ver, en lenguaje médico occidental, con tener un SNE equilibrado.
En los paises occidentales, 4 de cada 5 úlceras pépticas son duodenales, y 1 es gástrica. En Asia (especialmente en Japón) predominan las úlceras gástricas. Es una enfermedad generalmente crónica, con remisiones y brotes sintomáticos de varias semanas de duración, a menudo influidos por la estacionalidad (los síntomas aparecen sobre todo en primavera y otoño) La fantástica imagen del encabezado, titulada “Satán contagiando a Job las úlceras malignas”, 1826 (dibujo a pluma, tinta y témpera, sobre madera de caoba), y una de las 21 ilustraciones del Libro de Job, del Antiguo Testamento, publicado en 1826, es obra del gran William Blake (místico, visionario, poeta, dibujante, pintor y grabador, de afectividad bipolar - desde joven atravesó por períodos que él mismo describió como “un hondo pozo de melancolía, una melancolía sin razón alguna”, seguidos por estados de enorme exaltación y grandiosidad -, cuya cordura ha sido puesta en duda, aunque no su fascinante creatividad) y representa una parte de la tragedia de este santo patriarca (Job 2:7) Ver El sufrimiento del inocente
Es el síntoma más común, que suele presentar un ritmo horario relacionado con las comidas: suele aparecer entre 2 y 3 horas después de comer (raras veces antes del desayuno), por lo general desaparece al comer o tomar alimentos alcalinos, y puede provocar que la persona se despierte en mitad de la noche (cuando el estómago está vacío) El dolor puede aparecer y desaparecer durante algunos días o semanas.
Es un síntoma muy frecuente: alrededor de un 35% de la población tiene pirosis por lo menos una vez al mes y un 10% lo experimenta al menos una vez a la semana. Debido a lo común que es, la mayoría de la gente lo considera un problema menor y recurre a antiácidos de venta libre.
Se consideran síntomas graves, para una atención médica urgente, los siguientes: - Dolor abdominal agudo, repentino y persistente, abdomen rígido o duro y sensible al tacto, evacuación de heces sanguinolentas o negras (melenas), vómito de sangre o con aspecto de poso de café, mareo, síntomas de shock (desmayo, sudoración excesiva o confusión) y el hecho de que los síntomas empeoren con los antiácidos Estas alteraciones pueden ser síntoma de complicaciones graves: - Perforación gástrica o duodenal, cuando la úlcera perfora la pared del estómago ó el duodeno, peritonitis (inflamación aguda o crónica del peritoneo, la membrana que recubre parte de la cavidad abdominal y la mayor parte de los órganos del abdomen), hemorragia interna (cuando el ácido del estómago, o la úlcera, rompen un vaso sanguíneo), obstrucción gástrica (cuando la úlcera bloquea el trayecto de los alimentos que van a salir del estómago) o duodenal (intestinal), y carcinoma (el tipo más común de cáncer)
Su actividad mórbida consiste en provocar una gastritis crónica, deteriorando la mucosa. La bacteria sobrevive en el ácido del estómago segregando enzimas que lo neutralizan, lo que le permite llegar al revestimiento mucoso protector. Una vez allí, la forma en espiral de la bacteria le ayuda a perforar dicho revestimiento, lo que hace posible que el ácido afecte la superficie sensible que se halla por debajo de él. Por efecto tanto del ácido como de las bacterias, esa superficie delicada se irrita y se forma una úlcera. La bacteria se encuentra en agua y alimentos sucios, propios de condiciones higiénicas deficientes, y la infección se contrae y transmite por vía fecal-oral. Se ha encontrado la bacteria en la saliva de personas infectadas, de manera que puede propagarse también por el contacto boca a boca, por ejemplo al besarse. Cabe la posibilidad de una transmisión animal-hombre, y viceversa: se ha encontrado la bacteria en primates, cerdos o gatos domésticos, y en un estudio italiano, con trabajadores de mataderos, se encontró una mayor prevalencia de infección entre los matarifes y despiezadores que entre los trabajadores de las oficinas y el resto del personal del matadero (Vaira, D., Holton, J., Londei, M., Beltrandi, E., Salmon, P. R., D'Anastasio, C., Dowsett, J. F., Bertoni, F., Grauenfels, P., Gandolfi, L., The Lancet 1988) Se estima que alrededor de un 70% de los pacientes con úlcera gástrica y un 85% de los pacientes con úlcera duodenal están infectados por H. pylori. Está también presente en la mayor parte de los casos de gastritis crónica, e incrementa el riesgo de padecer cáncer gástrico. Aproximadamente un 70% de la población mundial tiene esta bacteria viviendo en su tracto gastrointestinal, pero la proporción varía mucho dependiendo del pais: desde cifras del 25% en Europa Occidental, Norteamérica y Australia, hasta prevalencias que pueden llegar al 90% en paises de África o Asia (donde es normal encontrar infecciones en niños) En general, a mayor pobreza, más prevalencia.
Es obvio, por tanto, que la H. pylori no causa, por sí misma, las úlcera pépticas, y que el alto porcentaje de infección que se encuentra en las mismas (algo como el 82%) debe ser considerado como un dato correlacional. La presencia del microorganismo sólo aumenta la probabilidad de contraer la enfermedad, hay otros factores que intervienen en la causación de una úlcera, con o sin la H. pylori.
La medida de la acidez o alcalinidad (basicidad) de una sustancia la da el potencial de hidrógeno (pH), con el que se establece una escala desde el 0 (máxima acidez) hasta el 14 (máxima alcalinidad) El pH = 7 es neutro. En el cuerpo humano, algunas cifras medias de pH son: jugo gástrico = 1,5, orina = 6,3, saliva = 7, sangre = 7,4 Según Otto Heinrich Warburg (Freiburg 1883 - Berlin 1970), bioquímico, médico y fisiólogo alemán, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1931, “todas las enfermedades son ácidas, y donde hay alcalinidad y oxígeno no pueden existir ni la enfermedad, ni el cáncer”. La alimentación conlleva una generación constante de desperdicios ácidos, tales como el ácido sulfúrico o el ácido fosfórico, que deben ser neutralizados con el consumo de alimentos alcalinos. En un óptimo estado de salud, el organismo, a nivel celular, es ligeramente más alcalino, a excepción del sistema digestivo y el tracto urinario. El pH de la sangre debe mantenerse siempre entre 7,35 y 7,45. El exceso de acidez está asociado a poca energía, propensión a los resfriados e infecciones, lentitud y falta de claridad mental, nerviosismo, irritabilidad, sequedad de piel y uñas, dolores de cabeza, musculares y articulares, gastritis o úlceras digestivas. La acidificación se expresaría, de una u otra forma, según la vulnerabilidad o punto débil de cada persona. El balance ácido/alcalino de nuestro cuerpo es importante para evitar las enfermedades, y se puede medir fácilmente, con papel de pH (de forma más precisa mediante un medidor de pH, o pH-metro), a través de la orina (recogiendo, y mezclando bien, la producida en 24 horas, desde la 2ª orina de la mañana hasta la 1ª del día siguiente, unas cifras normales estarían entre 5,6 y 7), o de la saliva (un pH normal, tomado antes de comer por la mañana, está entre 6,8 y 7,2) Para lograr un balance óptimo, ligeramente alcalino, la dieta debe estar compuesta, en un 80%, de alimentos alcalinizantes (hay alimentos ácidos que, al ser digeridos, tienen un efecto alcalino, como por ejemplo un zumo de naranja) y un 20% de alimentos acidificantes (hay alimentos alcalinos que al incorporarse producen acidez, como la leche al fermentar en el aparato digestivo) En una alimentación omnívora, significaría una alta proporción de frutas y vegetales y una baja cantidad de alimentos de origen animal.
Los germinados (de trigo, centeno, avena, alfalfa, soja, berros, etc.) son alcalinizantes por su alto contenido en clorofila: el verde de los vegetales se debe a la clorofila de la savia, que ayuda a distribuir el oxígeno en la planta (la misma función que la hemoglobina de la sangre) La fibra de los vegetales ayuda a absorber los ácidos en el tracto digestivo.
La leche, además de tener un efecto acidificante, es un “secuestrante” del calcio de los huesos (ver Mitos alimentarios/Leche, calcio y vitamina D)
La experimentación animal (terrible realidad aceptada como “normal” por la comunidad científica, en bien de la humanidad...) ha confirmado, en diversos estudios de estrés (por ejemplo, Brady, J. (1958) en monos, o Ader, R. (1971) en ratas), o, según la revisión de Weiner, H. (1996), la influencia del estrés en la causación de la úlcera péptica: la falta de control e incertidumbre sobre estímulos traumáticos, generalmente eléctricos, provocaban en los animales la aparición de úlceras. Cuando se estimulan eléctricamente algunas zonas de la amígdala (porción encefálica muy implicada en las emociones), se producen dos fenómenos fisiológicos fundamentales para el desarrollo de la úlcera gástrica: aumento de secreción de ácido gástrico y disminución de flujo sanguíneo a las paredes del estómago (Henke, 1992) "Durante la segunda guerra mundial se produjeron verdaderas epidemias de “úlceras por ataque aéreo” en la población de ciudades muy bombardeadas de Gran Bretaña. Inmediatamente después de un bombardeo intenso, se presentaba en el hospital una cantidad inusitada de personas con úlceras duodenales o gástricas sangrantes, que habían aparecido de un día para otro, por así decirlo. Muchas de las personas afectadas no habían sufrido lesiones físicas en el ataque aéreo pero, por supuesto, sufrían intenso estrés por extrema excitación emocional" (Hans Selye, en su libro "El estrés de la vida", 1976) Según una investigación publicada en 1942, en la revista médica The Lancet, se registró un aumento del 50% en los casos de personas con úlceras pépticas entre la población londinense que había sobrevivido a los ataques aéreos de los aviones alemanes. Un fenómeno similar, de incremento de casos de úlceras, ocurrió entre los supervivientes del terremoto de Kobe de 1995 en Japón, que provocó la muerte de 6.434 personas.
Un equipo de científicos de la Universidad de Maastricht, en Holanda (Luc Smits, Lydia Krabbendam, Rob de Bie, Gerard Essed, Jim van Os, Journal of Psychosomatic Research, 2006), estudió los casos de 1885 mujeres que estaban embarazadas (de al menos 12 semanas), cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York, y descubrió que los bebés holandeses, nacidos entre 3 y 6 meses después de los atentados, pesaron un promedio de 50 gramos menos de lo habitual. Para los expertos, el estrés y la ansiedad causados por los atentados provocaron esa caida del peso. “El impacto del 11-S fue tan enorme que afectó prácticamente a todo el mundo. En el caso de las mujeres holandesas, el impacto se magnificó por las emociones normalmente vinculadas con el embarazo. Hubo una correlación muy muy clara, que nos sorprendió muchísimo" (Gerard Essed) Un informe de expertos de la Universidad de California, en Berkeley, EE.UU., que analizó los nacimientos de 700000 bebés en Nueva York, entre 1996 y 2002, concluyó que el estrés provocado por los atentados de Al-Qaeda provocó una caída marcada en el peso de los bebés. Las mujeres que se encontraban en las Torres Gemelas, o cerca de ellas, el día de los atentados, tuvieron bebés cuyo peso promedio fue de 120 gramos por debajo del habitual. Los médicos atribuyeron ese fenómeno al estrés y a las altas cantidades de polvo y basura en el aire, que respiraron esas mujeres, tras la caída de las torres. Los atentados del 11-S también provocaron un alto índice de abortos naturales de bebés varones, un fenómeno evidenciado en otras partes del mundo durante desastres naturales o guerras.
La precariedad económica y de las condiciones de vida, el mal ambiente familiar, el esfuerzo intelectual continuado, el cansancio crónico, el exceso de responsabilidad, etc., se asocian a un aumento de la secreción gástrica (González Menéndez, R., en su libro “Psicología para Médicos Generales”, 1984) En un estudio multifactorial de Feldman, M., Walker, P., Green, J. y Weingarden, K. (1986), considerando diversos factores psicológicos y sociales, realizado con 49 hombres con úlcera péptica complicada y no complicada, comparándolos con 32 hombres con cálculos renales y vesiculares y con 20 sanos, se constató un número similar de eventos vitales potencialmente estresantes. Sin embargo, en los ulcerosos estos eventos fueron percibidos más negativamente, además de presentar también significativamente más trastornos de personalidad, sin que se determinara una personalidad típica (este estudio fue anterior a Denollet y Brutsaert (1997/8)) Los pacientes con úlceras tuvieron menos parientes y amigos en quienes apoyarse en momentos de crisis y exhibieron mucho más distrés emocional en forma de depresión y ansiedad (ver Personalidad y enfermedad/Personalidad tipo D) Los autores concluyeron que el estudio demuestra una fuerte asociación entre los factores psicológicos, los eventos estresantes, y la enfermedad péptica.
En 1947 Wolf y Wolff estudiaron a un paciente con fístula gastroduodenal y descubrieron que la ansiedad extrema, el miedo y la depresión, tendían a disminuir la secreción y motilidad gástrica y producían palidez de la mucosa, mientras que la hostilidad y los sentimientos de ira y resentimiento, se asociaban a un aumento de la secreción y motilidad así como a una hiperemia (aumento de riego arterial de sangre por aumento de la actividad en la zona, que requiere mayor aporte de oxígeno y nutrientes) de la mucosa. En 1956 Engel y col. estudiaron a una niña con fístula gastrointestinal viendo cómo la interacción personal aumentaba la actividad gástrica, y el distanciamiento la disminuia.
Está determinado por factores genéticos y constitucionales, e implica una vulnerabilidad para desarrollar trastornos psicológicos: angustia, ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos, somatoformes, sexuales, etc.
Según Alexander (1950), las personas predispuestas a desarrollar úlceras son dependientes, al menos inconscientemente, con sentimientos contínuos de frustración e insatisfacción, lo que produciría una actividad excesiva del nervio vago, que aumentaría la secreción de ácido gástrico, produciendo hiperemia de la mucosa, y facilitando la aparición de úlceras. La persona tiene el conflicto de desear ser independiente, pero, a la vez, tener necesidad de dependencia, lo que implicaría una fijación del desarrollo de la personalidad en la etapa oral. A nivel físico se expresaría en una digestión continuada del estómago, llevándolo a la disfunción, y más tarde a la úlcera.
Se ha logrado eliminar también la bacteria con una sustancia llamada sulforafane. Los brotes germinados de brócoli, de 3 a 4 días, contienen dicha sustancia en altas dosis (también está presente en la coliflor y las coles de bruselas) Aún no se ha especificado la cantidad de brotes que habría que tomar para erradicar H. pylori, pero se sabe que, ademas de ser un potente anticancerígeno, puede eliminar la bacteria.
- Inhibidores de la bomba de protones (interrumpen el mecanismo que bombea ácido hacia el estómago): omeprazol, lansoprazol, esomeprazol.
La intervención quirúrgica a veces es necesaria para úlceras que no cicatrizan, o para complicaciones graves como la perforación, hemorragia interna u obstrucción, que no responden a otro tipo de tratamiento. Los ansiolíticos y antidepresivos, en la medida en que se centran sólo en los síntomas emocionales, y no en el sentido de los mismos, además de alterar todo el organismo y provocar efectos secundarios, no son una solución estable de un problema de ulceración.
En España, la prevalencia de úlcera activa es del 1%, lo que significa que, en cualquier momento, unos 460000 españoles tienen una úlcera péptica. La úlcera duodenal se presenta entorno a los 45 años y la úlcera gástrica tiene su pico de incidencia entre los 55 y los 65 años.
Hay motivos científicos para que ésta práctica remita, y no se considere tan inocua, desde que un grupo de cirujanos e inmunólogos estadounidenses, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke (Durham, Carolina del Norte), publicara una investigación que atribuye al apéndice la función de producir y proteger bacterias beneficiosas que habitan en nuestros intestinos (Randal Bollinger, Andrew Barbas, Errol Bush, Shu Lin y William Parker, Journal of Theoretical Biology 7/09/2007) Su ubicación, fuera del flujo unidireccional de alimentos y bacterias en el intestino grueso, apoyaría esta teoría. El organismo contiene más bacterias que células humanas. La mayoría ayudan a digerir los alimentos. Si la flora bacteriana intestinal muere o es expulsada, por enfermedades como el cólera o la disentería, las bacterias útiles intestinales podrían ser regeneradas por el apéndice. Es por razón del tipo de enfermedades que tendrían que darse, para darle sentido a la función del apéndice (más propias de otras épocas, y poco frecuentes en paises desarrollados), que estos mismos investigadores indican que actualmente el apéndice no tiene razón de ser en los países desarrollados, pero sí en paises donde estas enfermedades son más frecuentes y no son tratadas adecuadamente por la carencia de medios. No obstante, Parker indica que, de todos modos, si se inflama es recomendable extirparlo, como mal menor. Es interesante el hecho de que la incidencia de apendicitis es mucho menor en países en vías de desarrollo, sobre todo en algunas partes de África y en los grupos de menor nivel socioeconómico. También el hecho de que, a pesar de la aparición de nuevas y mejoradas técnicas de diagnóstico, la apendicitis se diagnostica erróneamente en un 20% de los casos (y aún más si se trata de mujeres en edad fértil), el mismo porcentaje que el de las apendicectomías negativas (extracción de apéndices normales...): o sea que, en la práctica médica, lo que determina la extirpación del apéndice es el diagnóstico, no el estado del órgano (por la curiosa razón de evitar una posible confusión, en un diagnóstico futuro, debido a la cicatriz... (ya saben, todo por el bien del "paciente", que es sinónimo de "resignado, sufrido y enfermo", y tiene un significado cercano a "pasivo") Es evidente, después de la investigación estadounidense, que no es nada claro que sea algo superfluo eliminar el apéndice, puesto que cabe la posibilidad de que influya en nuestra calidad de vida o en la aparición de determinadas enfermedades en un futuro.
Es producido por la distensión del apéndice
Es una “sensación de distensión o desgarro”, constante y de intensidad media (más fuerte que 3), que se acentúa al caminar, y al toser (signo de Dunphy), y mejora al flexionar la cadera (ya que relaja el músculo psoas sobre el que se apoya el ciego y el apéndice), por lo que el paciente tiende a quedarse quieto, adoptando una posición de semiflexión, tratando de no realizar movimientos que acentúen el dolor.
Las variaciones de los síntomas son generalmente debidas a una localización anatómica inusual del apéndice (que adopta una variedad de posiciones respecto al ciego y la cavidad abdominal) o la presencia de otra enfermedad.
Debido a su imprevisibilidad, los astronautas enviados al espacio son sometidos a una apendicectomía profiláctica, que tiene el mismo sentido en otras actividades que implican aislamiento, como el caso de los marineros.
Es el signo más específico (95%) y predictivo (84%) de apendicitis.
En los casos en que el apéndice se sitúa detrás del ciego, la presión profunda del cuadrante inferior derecho puede no mostrar dolor (apéndice silente) Ello se debe a que el ciego, por estar distendido con gases, impide que la presión del examinador llegue por completo al apéndice.
Los leucocitos defienden el organismo de sustancias extrañas o agentes infecciosos (antígenos), por lo que su proliferación indica una infección aguda y confirma el diagnóstico de apendicitis.
Análisis de orina (para descartar una infección urinaria), radiografía de abdomen (que puede demostrar fecalito), ecografía (permite el diagnóstico en niños y gestantes por la ausencia de radiación, descarta problemas pélvicos en mujeres y puede demostrar un apéndice agrandado y la presencia de absceso, pero el apéndice no siempre es visible), tomografía axial computarizada (TAC, si la ecografía no es concluyente) y laparoscopia (la prueba diagnóstica más directa, a la vez que técnica quirúrgica, y que consiste en introducir en el abdomen un pequeño telescopio acoplado a una micro cámara que transmite imágenes a un monitor de televisión) Las pruebas de laboratorio y las técnicas de imagen pueden reducir el número de hospitalizaciones erróneas (50%) y la frecuencia de apendicectomías negativas, pero retrasan la posible cirugía, lo que implica un riesgo de perforación en el caso de apendicitis evolucionadas, con lo cual queda a criterio médico reforzar más o menos el diagnóstico. Los medicamentos analgésicos (que calman o eliminan el dolor), al embotar las respuestas corporales, pueden suponer un peligro, al entorpecer y retrasar el diagnóstico
Técnica abierta: mediante una incisión de 3-5 cm Laparoscopia: que requiere una mínima incisión abdominal (0,5-1 cm), reduce el tiempo de hospitalización y minimiza las infecciones postoperatorias (del peritoneo y de la herida) Sin embargo, debido a la alta frecuencia de apendicitis que se presenta en los hospitales, la sencillez de la técnica abierta, el conocimiento que requiere ésta técnica, y la falta de disposición de éstos equipos quirúrgicos para los cirujanos de emergencia, no se ha generalizado su uso.
El tiempo de hospitalización para una apendicitis simple es generalmente corto, algo como 2-3 días, y la recuperación tarda entre 10 y 28 días. Su principal problema es la morbilidad postquirúrgica (18%)
Es el correlato físico directo asociado al inicio de una apendicitis, que puede ocurrir por diversas causas:
Valorado de ésta manera el estrés, la correlación con la apendicitis podría ser perfecta, representando ésta una forma de somatización de un estrés intenso no expresado en su aspecto emocional (verbalmente, o de forma no verbal como gritar, llorar o suspirar) Desde éste punto de vista, resulta comprensible cómo una niña, acostumbrada a ser el centro de atención, desarrolla una apendicitis durante una fiesta donde deja de serlo, cómo se da en un niño que intuye que su padre sale de viaje porque se va a separar de la madre, o cómo se produce en una joven, con mucho éxito con los chicos, cuando vive el primer rechazo o muestra de antipatía (ver El Estrés)
Puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los 7 y los 30 años, y rara antes de los 2 años. Es la enfermedad quirúrgica más frecuente en la infancia. Suele ser más grave en bebés y ancianos (por la dificultad para un diagnóstico temprano y el tiempo y forma de evolución) Afecta por igual a los dos sexos.
Se llama “irritable” porque las terminaciones nerviosas del intestino son hipersensitivas (el umbral del dolor es más bajo) y los nervios que controlan los músculos del intestino (la musculatura lisa de sus paredes) son hiperactivos, lo que produce una actividad muscular desorganizada e irregular, que interfiere el natural movimiento peristáltico (enlenteciéndolo, en el estreñimiento, o acelerándolo, en la diarrea), y, por tanto, la movilización correcta de los alimentos y del material de desecho. A pesar de que se puede producir una acumulación de toxinas y mucosidades, que incluso pueden obstruir el intestino, el SII no parece aumentar el riesgo de cáncer gastrointestinal. Hay recientes evidencias de alteración en la regulación serotoninérgica (en el SII con estreñimiento predominante, la liberación de serotonina en el plasma está reducida), de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino, y, en algunos casos, de un ligero componente inflamatorio o preinflamatorio.
Su inicio suele estar asociado a la ingesta de algún alimento, a deseos de evacuar o a cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones, y es característico que se alivie o desaparezca tras una defecación. El dolor abdominal se presenta en el 95% de los casos. En las mujeres se exacerba con la menstruación (las alteraciones hormonales influyen en el SII)
e incontinencia (si el cuarto de baño no está cerca)
Presentados en la Semana de Enfermedades Digestivas norteamericana (DDW), del 20 al 25 de mayo de 2006, Los Angeles, California, y que se recogen, en forma condensada, en la revista Gastroenterology, vol. 20, nº 5, de mayo de 2006, así como en el libro “Roma III: Trastornos gastrointestinales funcionales”, Fundación Roma, 2006.
1. Mejoría con la defecación 2. Inicio asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones 3. Inicio asociado con un cambio en la forma (apariencia) de las heces
B. ≥ 3 deposiciones por día (diarrea) C. Heces duras o gruesas D. Heces blandas o acuosas E. Defecación con esfuerzo F. Urgencia para evacuar G. Sensación de evacuación incompleta H. Mucosidad en las heces (material blanco) I. Hinchazón o sensación de distensión abdominal
- Uso reciente de antibióticos - Fiebre - Debilidad física y psíquica (astenia), que pudiera indicar anemia - Síntomas nocturnos o dolor nocturno frecuente - Estreñimiento o diarrea persistente, que no remite - Heces muy voluminosas con signos de esteatorrea (amarillentas, aceitosas, malolientes y que flotan en el agua, que indican una cantidad anormal de grasa, típicamente presentes en la enfermedad celíaca) - Sangrado rectal o sangre en las heces (rectorragia) no atribuible a lesiones locales (hemorroides o fisuras anales) - Pérdida de peso significativa (>5% durante el año precedente) en ausencia de depresión - Evolución clínica progresiva - Aparición de nuevos síntomas tras un período de tiempo prolongado de remisión clínica - Historia familiar de cáncer digestivo, poliposis gastrointestinal, enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y colitis indeterminada) o enfermedad celíaca - Anomalías en la exploración física
Al ser expuesta al gluten (proteína presente en el trigo, espelta, cebada, centeno y avena), la tTG lo modifica, y el sistema inmune reacciona en contra del intestino delgado, inflamando y dañando (acortando) progresivamente las vellosidades de la mucosa intestinal (raíces microscópicas que cuelgan en el interior del intestino), cuyo papel en la absorción es similar al que realizan las raíces de los árboles. Cuando la longitud del vello se acorta, la absorción se reduce y la nutrición de la persona queda comprometida.
Aprovecho para comentarles que la prueba de tolerancia a la glucosa, que se realiza rutinariamente en el sistema sanitario oficial, como parte del “control del embarazo”, es del todo desaconsejable para las mujeres embarazadas, porque supone una agresión enorme a la unidad madre-feto, que aumenta la probabilidad de que el hijo sea diabético en el futuro...
La Prueba de Hidrógeno en el aliento es la alternativa diagnóstica más empleada, que consiste en ingerir un líquido con lactosa, e investigar a continuación la presencia de hidrógeno en el aire exhalado, que sólo está presente si la lactosa ha fermentado.
Ver más adelante, Alimentos perjudiciales/Carbohidratos, para los alimentos con lactosa, fructosa y sorbitol
En una prueba muy reveladora para el diagnóstico de la enfermedad de Crohn.
Dado que se inyecta (o inhala) una mínima cantidad de trazador, las gammagrafías son imágenes de muy baja resolución, por lo que la información anatómica que proporcionan no suele ser muy buena, sin embargo son excelentes para obtener imágenes de tipo funcional (por ejemplo, marcar un tipo de moléculas o células determinadas y mirar como se distribuyen por el cuerpo para observar si el funcionamiento del metabolismo es correcto) La emisión radiactiva es captada y procesada por un aparato detector (gammacámara), cuyos datos sirven posteriormente para formar una imagen tridimensional mediante tratamiento informático. La gammagrafía con leucocitos marcados es la prueba de elección para determinar la extensión y gravedad de la enfermedad de Crohn.
La endoscopia digestiva baja (rectocolonoscopia) permite acceder al intestino grueso e íleon terminal. La cápsula endoscópica es un dispositivo en forma de píldora, que se deglute, de 26 x 11 mm, con una microcámara que realiza 2 fotografías cada segundo, y que permite explorar el intestino delgado. La endoscopia digestiva alta permite acceder al esófago, estómago y duodeno. La fibrocolonoscopia (sigmoidoscopia, examen del colon sigmoideo, o colonoscopia, examen de todo el colon) con biopsia de la mucosa permite diagnosticar casi todos los casos de colitis ulcerosa, y descartar cáncer. La endoscopia digestiva alta, con biopsia del duodeno (que mostrará aplanamiento de las vellosidades) es la prueba determinante para el diagnóstico de la enfermedad celíaca, siendo orientativos los demás análisis y estudios.
La TAC tiene una precisión del 98% para diagnosticar diverticulitis (inflamación en la pared intestinal, formando bolsas - divertículos - en forma de dedos pulgares que se forman en áreas debilitadas y que sobresalen del revestimiento intestinal) A medida que se envejece aumentan las probabilidades de que aparezcan divertículos. Es una prueba rápida de realizar, que ofrece una gran nitidez de imágenes, pero que implica una agresión importante al cuerpo, que habría que considerar siempre: por ejemplo, en una TAC abdominal se puede recibir la radiación de más de 50 radiografías de tórax, el equivalente de una radiación natural de más de cinco años...
La fuerza de esta asociación correlacional depende (además de la duración y gravedad de la propia gastroenteritis), de factores antecedentes más básicos: el grado de estrés y de trastornos psicológicos previos, o pertenecer al sexo femenino. Según un estudio reciente con 620 pacientes de atención primaria diagnosticados de gastroenteritis por campylobacter, y sin antecedentes de SII o trastornos intestinales graves, aquellos que desarrollaron SII (49) tenían niveles significativamente más altos de estrés, ansiedad, somatización y creencias negativas (pesimistas) sobre las enfermedades, en el momento de la infección, que los que no desarrollaron SII, y las mujeres eran dos veces más propensas a desarrollar el trastorno. Además, estos pacientes no suelen prestar atención a los síntomas de la enfermedad hasta que ésta está avanzada y se ven forzados a reducir la actividad en su fase aguda (afrontamiento de todo o nada), lo que empeora la patología. En este estudio, la depresión y el perfeccionismo no se asociaron con la aparición del SII (Meagan J Spence y Rona Moss-Morris, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, y de la Facultad de Psicología de la Universidad de Southampton, Reino Unido, revista Gut (26/02/2007)
Lo que fue una superficial actitud (ausencia de comprensión psicosomática) frente a un síntoma psicosomático como el estreñimiento, encaminada a “eliminarlo”, producirá, con el tiempo, un agravamiento del problema, ya que el organismo se va deteriorando. Son también causa de estreñimiento los antiácidos que contienen aluminio, antihistamínicos (fármacos que bloquean los receptores de la histamina - mediador químico que el cuerpo libera en las reacciones alérgicas -, reduciendo o eliminando sus efectos), diuréticos, hipolipemiantes (reducen la concentración de lípidos en la sangre: colesterol o triglicéridos) antihipertensivos, antianémicos, analgésicos que contienen morfina y codeína, espasmolíticos (reducen el dolor abdominal, aumentando el umbral del dolor: anticolinérgicos, y antidepresivos tricíclicos en dosis bajas - por ejemplo, amitriptilina, desipramina e imipramina -) y ansiolíticos. Ver Los Psicofármacos
Habría que evitarlos especialmente si predomina la diarrea. La leche de vaca es un mal alimento... (ver Mitos alimentarios/Leche, calcio y vitamina D), es mucho mejor tomar leche vegetal (de soja, almendra, avellana, avena o arroz) Los yogures se toleran mucho mejor, y es especialmente bueno el kéfir (ver Suplementos dietéticos/Probióticos)
Por otro lado, en un estudio de la organización WWF/Adena (elmundo.es, Ciencia y ecología, de 21/09/2006), sobre la presencia de tóxicos en la alimentación, se analizaron 27 muestras de diferentes alimentos [productos lácteos (leche, queso y mantequilla), carne (salchichas, filetes, jamón, chuletas, panceta y pechugas de pollo), pescado (salmón ahumado, arenque y atún), pan, miel y aceite de oliva] adquiridos en supermercados de España, Reino Unido, Italia, Grecia, Suecia, Finlandia y Polonia, para buscar rastros de ocho distintos grupos de sustancias químicas sintéticas [plaguicidas organoclorados (OCP), bifenoles policlorados (PCBs), retardantes de llama bromados, sustancias perfluoradas (PFC), ftalatos, organotinas, alquilfenoles y almizcles artificiales] Los resultados pusieron de manifiesto la presencia de sustancias químicas sintéticas potencialmente dañinas en todas las muestras analizadas: se detectaron ftalatos en el aceite de oliva, los quesos y las carnes, plaguicidas organoclorados (prohibidos ya desde hace años) en el pescado y en la carne de ciervo, almizcles artificiales y organotinas en el pescado y también retardantes de llama bromados en las carnes y los quesos. En las muestras provenientes de España (jamón curado y queso manchego), se encontraron huellas de algunos tipos de bifenoles policlorados (PCBs), de plaguicidas organoclorados (OCP), de retardantes de llama bromados y de ftalatos. La exposición a largo plazo a estas sustancias químicas en bajas concentraciones, puede afectar sobre el feto en desarrollo, los bebés y los niños pequeños. Algunos de estos compuestos son similares a las hormonas, interfiriendo en el funcionamiento del sistema endocrino y pueden constituir un factor de riesgo para contraer enfermedades como la obesidad, diferentes tipos de cáncer y diabetes, así como la reducción de la fertilidad. También se recomienda no comer jamón (ni leche no pasteurizada, productos lácteos de esta leche, quesos frescos o poco curados - Camembert, Brie, Roquefort -, carne, pescados y mariscos a medio cocer, pescados y mariscos ahumados - salmón, trucha, bacalao, atún, caballa -, embutidos - sobre todo cecina -, huevos crudos, frutas y verduras crudas consumidas sin lavar bien) a mujeres embarazadas (también niños, ancianos e inmunodeprimidos), ya que el embarazo se asocia a una depresión inmunológica, que aumenta, respecto a otros adultos sanos, 20 veces la probabilidad de contraer listeriosis (zoonosis infecciosa debida a la bacteria listeria monocytogenes): 1/3 de los casos de listeriosis ocurren durante el embarazo, y puede transmitirse al feto a través de la placenta (aún cuando la madre no presente signos de la enfermedad) o en el momento del parto. Es poco frecuente en humanos, pero extremadamente grave: puede provocar abortos, partos prematuros, parto de feto muerto, granulomatosis infantiséptica (formación de abscesos o granulomas diseminados en órganos internos como hígado, pulmón, bazo, riñón y cerebro; las manifestaciones sólo se producen cuando la infección se ha adquirido intraútero, a través de la placenta, y tiene muy mala evolución, con una mortalidad cercana al 100%), nacimiento de niños con bacteremia (presencia de bacterias en la sangre, que puede causar choque séptico), niños a término con graves secuelas, sobre todo neurológicas, meningitis y encefalitis, endocarditis, trastornos respiratorios. Aproximadamente la mitad de los bebés infectados a pretérmino o término morirán, y, en general, la mortalidad de adultos es del 30%.
Carbohidratos: lactosa (azúcar presente en todas las leches de los mamíferos, y sus derivados), fructosa (azúcar presente en frutas como las peras, higos, uvas o ciruelas, en verduras como las cebollas, remolachas y achicoria, en el trigo, miel, en bebidas azucaradas, en el azúcar de caña, o en el azúcar común - junto con la glucosa -) y sorbitol (azúcar presente en frutas como las manzanas, peras, melocotones o ciruelas, y utilizado también como un endulzante artificial en muchos alimentos dietéticos, caramelos, dulces y chicles sin azúcar, aptos para diabéticos)
El único tratamiento de los síntomas para una reacción alérgica es el suministro inmediato de antihistamínicos, mientras que el único método preventivo, tanto para las reacciones de hipersensibilidad inmediata (intolerancia), como para la enfermedad celíaca, es la exclusión estricta del alimento específico. Es por esto que la declaración en el rótulo de un alimento de los alérgenos presentes en él es de importancia crítica para las personas alérgicas ya que el hecho de que un alimento contenga un ingrediente alérgeno que no esté declarado en la lista de ingredientes en la etiqueta, puede llegar a determinar para ellas la diferencia entre la vida y la muerte. Dentro de este contexto, en la Unión Europea desde 2005 y en los Estados Unidos desde 2006, así como en Japón, Australia, Nueva Zelanda y muchos otros países, se requiere a las empresas alimentarias la declaración obligatoria en el rótulo de los alimentos de los principales alérgenos (“los 8 grandes”), ya sea que estén presentes como ingredientes, ingredientes de ingredientes, aditivos, vehículos de aditivos o coadyuvantes de elaboración.
Los abusos físicos (situaciones de abandono, maltrato) y sexuales (real, verbal o emocional), en la infancia, adolescencia o edad adulta, son muy frecuentes en la biografía de las personas con SII, situándose alrededor del 40%, hecho cuya importancia queda aún más resaltada si se tiene en cuenta que en el caso de los abusos sexuales en la infancia es frecuente la falta de recuerdo (Jennifer Freyd, en su libro “Abusos sexuales en la infancia”, La lógica del olvido, 1996) Ver Mecanismos de defensa/Represión
Muchas personas con SII tienen, a la vez, síntomas extradigestivos, con lo que es frecuente también la asociación con Trastornos somatoformes, en los que existe una causa psicológica inconsciente de los síntomas físicos; los diagnósticos más frecuentes son el Trastorno por somatización, en el que existen síntomas somáticos recurrentes y múltiples (por ejemplo, dolor de espalda, dolor articular, palpitaciones o menstruación dolorosa) y el Trastorno de conversión (Neurosis histérica, tipo conversión), en el que se da una pérdida o perturbación de una función física (por ejemplo, ceguera, sordera, afonía, o descoordinación motora) Congard, P. y Bonfils, S., en 1986, distinguen dos tipos básicos de personalidad: obsesivo-compulsiva (meticulosos, describen rigurosamente sus síntomas y tratamientos, y producen una actitud contratransferencial de rechazo; asociada a características como el orden, puntualidad, perfeccionismo, limpieza o rigidez) en un 60%, e histerofóbica (con necesidades de atención, que predomina en mujeres; asociada a características como la inestabilidad, inseguridad, inmadurez afectiva, e hiperdependencia, que conduce a la búsqueda permanente de cariño, comprensión y protección) en un 40%. Los parientes en primer grado (padres e hijos) de una persona con SII presentan el trastorno en una proporción mayor al de la población general, lo que sugiere (junto a la influencia poco significativa de la herencia, la asociación a trastornos psicológicos, y las observaciones psicoterapeúticas acerca de la personalidad) una influencia del entorno familiar en la causación del síndrome, hecho coherente con la evidente influencia de la familia en la configuración general de la personalidad. Otro aspecto de esa influencia sería el “aprendizaje social” referente al afrontamiento de los síntomas gastrointestinales (los hijos de un padre o una madre que padezca el SII podrían ser influidos por la forma en que estos los enfrentan: por ejemplo, la medicalización)
Respecto al uso de psicofármacos, les derivo al apartado Los Psicofármacos, que quizás les sorprenda, ya que la evidencia es que son inútiles, dañinos e innecesarios (vean también Plantas medicinales/Ansiolíticos y somníferos, y Antidepresivos) Es importante que tengan en cuenta que los psicofármacos han de dejarse muy lentamente, ya que la interrupción brusca de su consumo continuado puede tener graves consecuencias, debido a que son drogas que producen una gran dependencia psicosomática. Pueden ver también Las Drogas sociales, donde encuentran la definición de droga.
la glucosa en sangre)
Estas recomendaciones se dan a personas con SII, pero también se dan a la población general (excepto la última), y es desde este punto de vista que analizaré 2 de ellas en Mitos alimentarios
Tomando como referencia la reflexión de Freud de que “El niño es el padre del adulto” (las vivencias infantiles determinan el psiquismo del adulto), aunque en otro sentido, es interesante el hecho de que la lactancia a demanda sea el referente ideal para la alimentación del bebé... O sea, dar el pecho cada vez que el recién nacido lo pida de alguna forma (aumento de la actividad, movimientos de búsqueda, sonidos, abrir y cerrar la boca, llevarse las manos a la boca, gorjeos suaves o suspiros, chasquidos de lengua o quejidos), señales a las que la madre se va haciendo sensible de forma natural. Éstos serían los equivalentes al apetito del adulto. Muchos bebés, si no son alimentados en ese momento, acaban rompiendo a llorar, lo que sería un signo tardío de hambre y de “desesperación”. Otros, en vez de llorar, se vuelven a dormir: semejante al adulto que, no pudiendo comer por alguna razón, a una hora habitual, “se le pasa el hambre”. El bebé no entiende de horarios, “a pesar de lo cual” es un perfecto “dietista” que nos está enseñando a estar en contacto con nuestro cuerpo, confiar en él, y respetarlo. Una “anarquía horaria” se correspondería con una “disciplina corporal”, en el sentido de adaptarse a las necesidades del organismo. Piensen, en cambio, en la “anarquía corporal” de una persona con SII, en contraste con la “disciplina horaria” que pudiera llevar. Es posible que una estricta disciplina horaria en una persona con SII no sea más que una de las formas de expresión de su personalidad.
En un estudio hindú se comparó el efecto del Hatha Yoga (12 asanas junto con Surya Nadi pranayama - respiración por la fosa nasal derecha, que estimula el SNA Simpático, y es antidepresiva -) con el efecto de la Loperamida, en tratamientos de 2 meses, en un grupo de hombres (22, divididos en los dos grupos, con edades entre 20 y 50 años) con SII con diarrea predominante, resultando una disminución significativa de los síntomas intestinales y el estado de ansiedad en ambos grupos. Sin embargo, se acompañó de un aumento de la actividad electrofisiológica gástrica en el grupo de Loperamida, mientras que en el grupo Yoga se acentuó la actividad parasimpática, según medidas de frecuencia cardíaca. La función principal del SNA Parasimpático (opuesta al SNA Simpático) es la de provocar o mantener un estado corporal de descanso, la relajación tras un esfuerzo, disminuir el nivel de estrés del organismo, o realizar funciones importantes como la digestión o el acto sexual. El estudio indica un efecto beneficioso superior de la intervención del Yoga, al tratamiento farmacológico convencional, en el SII-D (Taneja, I., Deepak, K., Poojary, G., Acharya, I.N., Pandey, R.M., y Sharma, M.P., del Instituto Indio de Ciencias Médicas, Nueva Delhi, India; Applied Psychophysiology and Biofeedback, marzo de 2004) Los autores nombran en el resumen las siguientes posturas de yoga (faltarían 3): Vajrasana (Postura del Rayo, Postura Diamantina, Postura de la Roca; es una postura fantástica para facilitar la digestión después de comer; se dice que cuando se domina esta asana, realizándola se puede digerir una roca...), Shashankasana (Postura de la Luna, Postura de la Liebre), Ushtrasana (Postura del Camello), Marjariasana (Postura del Gato), Padahastasana (Postura de la Cigüeña), Dhanurasana (Postura del Arco), Trikonasana (Postura del Triángulo, en sus dos variantes), Pavanamuktasana (Postura de la Liberación de los Vientos, Postura del Feto; vientos = gases del sistema digestivo) y Paschimottanasana (Postura de la Pinza, Postura del estiramiento del Oeste - parte posterior del cuerpo en la tradición hindú -) Muchas son las asanas, aparte de las anteriores, que tienen, entre sus beneficios, favorecer el funcionamiento digestivo: Ardhamatsyendrasana (Postura de la Torsión, en sus dos variantes), Janyasana (Postura de retención de las rodillas, en sus dos variantes), Halasana (Postura del Arado), Sarvangasana (Postura de la vela), Matsyasana (Postura del Pez), Padmasana (Postura del Loto), Shalabhasana (Postura del Saltamontes), Suptavajrasana (Postura del ensueño diamantino), Paryankasana (Postura del sofá), Shirshasana (Postura sobre la cabeza) Shirshasana es la reina de las asanas, la más completa, con tan ingente cantidad de beneficios que, si se quisiera practicar una sóla asana, ésta sería la más indicada. Sin embargo, por la intensa presión sanguínea sobre el cerebro, se recomienda, por sus similares efectos, Sarvangasana. En opinión del maestro André Van Lysebeth (1920-2004), que fue una autoridad en el mundo del Yoga, mediante un entrenamiento progresivo es accesible al 90% de las personas (“Aprendo Yoga”, 1968) En un estudio canadiense se comprobó la efectividad del Hatha Yoga en un tratamiento de 1 mes (el grupo control, tras una espera de 1 mes, recibió también el tratamiento Yoga durante 1 mes), en adolescentes con SII (25, divididos en grupo tratamiento y control, con edades entre 11 y 18 años) Los adolescentes que recibían el tratamiento de Yoga comunicaban niveles más bajos de síntomas gastrointestinales, menor uso de conductas de evitación centradas en la emoción, y menor ansiedad, que el grupo control, tras la intervención. Además, encontraron útil el Yoga e indicaron que seguirían practicándolo para afrontar su SII (Kuttner, L., Chambers, C., Hardial, J., Israel, D., Jacobson, K. y Evans, K., Vancouver, Columbia Británica - la provincia más occidental de Canadá -; Pain Research & Management 2006, la revista de la Sociedad Canadiense del Dolor)
Depende de 2 aspectos el que la relajación deje de ser un mero bálsamo sintomático temporal, y se convierta en una potente herramienta psicofísica: - Frecuencia y duración con que se realiza: una práctica regular promueve una disminución de la tensión psicosomática habitual, y una actitud mental y corporal centrada. - Intencionalidad: la relajación se puede utilizar mentalmente de una forma activa, como es el caso de asociarla a la visualización anticipatoria de los estresores (Desensibilización sistemática), o como una herramienta auxiliar en la comprensión psicosomática (Focusing)
“Existe gran cantidad de evidencia de que las terapias psicológicas pueden ser efectivas, pero muchos médicos son escépticos y llevan adelante tratamientos con drogas que poseen efectos secundarios y que, básicamente, no funcionan” (Nick Read, médico y psicoterapeuta, consejero de la cadena británica BBC, sobre SII - IBS Network -, en una declaración a la cadena) Reconocer la fundamental importancia causal del Estrés emocional y de la Personalidad, lleva a una propuesta mucho más profunda, ambiciosa y optimista: “promover el autoconocimiento (en el que es fundamental considerar la biografía personal y desarrollar la comprensión psicosomática), buscando la integración de la personalidad, que llevará a que los síntomas dejen de tener sentido y desaparezcan”. Ni que decir tiene que el alivio sintomático no está reñido con el objetivo principal, con lo cual los tratamientos sintomáticos aquí expuestos (dieta básica, suplementos dietéticos, plantas medicinales, ejercicio físico, yoga, relajación), que no perjudiquen el organismo, serían complementarios. Considerando todo lo expuesto, es evidente que la Psicoterapia es fundamental en la mayoría de los casos y es la única forma de actuar sobre las causas emocionales que dan sentido a los síntomas. Sólo así cabe pensar en salir del “Circuito médico” (mórbido círculo vicioso de dependencia médica y farmacológica por incomprensión psicosomática, J.M.M.V.) y de la repetición sintomática ante estímulos y actitudes mentales que se repiten. En realidad este trastorno lo que expresa es una disociación psicosomática en la que las alteraciones somáticas se repiten sin cesar, en la misma medida en que se viven como “fenómenos corporales sin sentido”. La ecuación es clara, igual que en en todos los trastornos psicosomáticos: “a más conocimiento y expresión de uno mismo, menos síntomas”.
Puede ocurrir a cualquier edad, pero a menudo comienza en la adolescencia o a principios de la vida adulta. La prevalencia mayor está entre los 20 y los 40 años. Rara vez aparece después de los 50 años. Es 2 veces más frecuente en mujeres que en hombres (en España unas 3 veces más frecuente) |
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| Last Updated on Thursday, 22 March 2012 00:21 |