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La Ansiedad

Miedo

Es el temor a algo actual, que conlleva una actitud de evasión respecto a lo temido. Frente al inmovilismo del angustiado, el ansioso tiene una actitud activa de búsqueda del equilibrio.


Agorafobia

Es el miedo irracional de encontrarse en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil (o embarazoso) escapar (a un lugar considerado "seguro"), o en los que no es fácil obtener ayuda en el caso de presentarse síntomas incapacitantes o embarazosos; por ejemplo, mareo o sensación de pérdida de estabilidad, despersonalización o desrealización, pérdida de control de la vejiga o de los intestinos, vomitar o molestias cardíacas.
Como resultado de lo anterior el individuo, o bien restringe sus desplazamientos, o necesita alguna compañía para salir de casa, o resiste las situaciones agorafóbicas a pesar de la ansiedad intensa.

El agorafóbico tiende a evitar situaciones potencialmente ansiógenas: salir de casa, usar transportes públicos, ir de compras, comer en restaurantes, entrar al cine, hacer deporte, viajar, estar en lugares públicos, áreas amplias, etc; lo que generalmente representa un grave problema en su vida, ya que casi nunca deja su hogar; y, al hacerlo, sufre una intensa ansiedad.

La agorafobia, asociada o no a ataques de pánico, se da en un 5% de la población, siendo 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres.


Fobia social

Es el miedo persistente a una o más situaciones sociales fóbicas, en las que el individuo se expone a ser observado por los demás y teme que pueda hacer alguna cosa, o actuar de cierta manera, que pueda resultar humillante o embarazoso para él; por ejemplo, reuniones sociales (citas, comidas, etc.) en las que tendrá que relacionarse, encuentros inesperados con conocidos, familiares o amigos, mantener fija la mirada con alguien, hablar en público, orinar en un urinario público, escribir en presencia de los demás (miedo a temblar haciéndolo, de decir cosas sin sentido o de no ser capaz de contestar correctamente a las diversas cuestiones).

La eritrofobia (el miedo a ruborizarse o ponerse rojo) es una fobia social específica, y la manifestación más visible de una fobia social. Se teme la aparición brusca y repentina de rubor intenso acompañado de calor a nivel de la cara. Se presenta en situaciones sociales o laborales, interfiriendo con el desempeño, hasta el punto de resultar invalidante en algunos casos. Produce bloqueos mentales, falta de fluidez en la comunicación con los demás y son habituales las conductas evasivas. Como consecuencia, el círculo social se hace cada vez mas restringido y el rendimiento laboral no se desarrolla en todo su potencial. Se suele desarrollar en la juventud, después de la adolescencia. Su aparición es mucho más común de lo que se suele pensar. Aceptarlo abiertamente en público es el mejor modo de comenzar a superarlo, para sentirse comprendido y, de ese modo, disminuir la ansiedad.

La fobia social se da en un 13% de la población, y es más frecuente en mujeres (60%).


Fobia simple

Es un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas (de ahí que se llamen también fobias específicas): animales (perros, serpientes, insectos y ratones, como los más frecuentes), sangre y heridas (hematofobia), espacios cerrados (claustrofobia), viajar en avión, conducir, o la fobia a las alturas (acrofobia).

Las fobias a los animales casi siempre empiezan en la infancia, la hematofobia suele empezar en la adolescencia, mientras que la claustrofobia, acrofobia, fobia a viajar en avión y fobia a conducir se dan con más frecuencia en la cuarta década de la vida.

Las fobias específicas se dan en el 11% de la población, siendo 3 veces más frecuentes en mujeres que en hombres.

 
Trastorno obsesivo-compulsivo

Consiste en la presencia de obsesiones y compulsiones repetidas, suficientemente graves como para causar un intenso malestar, gran pérdida de tiempo (más de 1 hora al día), o un perjuicio significativo en la rutina habitual del individuo, en su vida laboral (o académica) o en su vida social.

En el 75% de los casos se dan obsesiones y compulsiones, en el 25% se dan obsesiones sin compulsiones. En éste trastorno el fenómeno nuclear es la obsesión, por lo que es excepcional que se den compulsiones sin obsesiones (Rasmussen y Tsuang, 1986, informan de 1 caso entre 44 donde se daban rituales sin obsesiones).

Obsesiones

1) Son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes, que se experimentan, por lo menos inicialmente, como intrusos (invadiendo la conciencia sin la propia voluntad) y sin sentido. Por ejemplo, el impulso repetido de matar a un hijo, o ideas blasfemas en una persona religiosa

2) Las obsesiones no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real

3) La persona intenta ignorar o suprimir estas obsesiones, o bien intenta neutralizarlas mediante otra idea o acción

4) La persona reconoce que las obsesiones son el producto de su propia mente, y que no vienen impuestas desde el exterior (como ocurre en la inserción del pensamiento)

Compulsiones

1) Conductas (por ejemplo, lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (por ejemplo, rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente

2) El objetivo de estas conductas o actos mentales es neutralizar (reducir) o impedir (prevenir) el malestar o algún acontecimiento o situación temida; sin embargo, la actividad no es realista, o es claramente excesiva

En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales (lo cual no se aplica en niños)

Tipos de TOC (según las compulsiones u obsesiones)

1) Compulsiónes de lavado o limpieza

La persona tiene la obsesión de que se puede contaminar (infectar) a través de determinados objetos o situaciones, y lleva a cabo rituales de limpieza o desinfección. Es la forma más común de TOC. Es más frecuente en mujeres que en hombres.

2) Compulsiones de comprobación (verificadores)

Se tiene la obsesión de la duda (¿habré cerrado el gas?). La persona comprueba una y otra vez, y la duda se mantiene; si no lo hace, tiene la sensación de que puede ocurrir una catástrofe. Sigue en frecuencia al primer tipo, y se da por igual en ambos sexos.

3) Compulsiones de repetición (repetidores)

Se repiten conductas para evitar un peligro o catástrofe: por ejemplo, tocar todas las esquinas, tocar con una mano lo que ha sido tocado por otra, etc.

4) Compulsiones de orden

Son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas. En este tipo se da la poco frecuente lentitud obsesiva primaria: se lleva a cabo una actividad con excesiva lentitud (por ejemplo para ducharse o vestirse pueden invertir muchas horas), mientras que otro tipo de actividades lo llevan a cabo con una velocidad normal. La persona no lo vivencia como algo que le crea malestar. Suele aparecer al inicio de la vida adulta y tiene un curso crónico. La mayoría de los casos de da en hombres.

5) Compulsiones de acumulación (acumuladores)

Coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.

6) Rituales mentales (compulsiones mentales)

Se dan sólo obsesiones, que siguen rituales mentales destinados a neutralizar, reducir o prevenir el malestar o algún acontecimiento o situación temida.

7) Atormentados y obsesivos puros

Experimentan pensamientos negativos reiterados (rumiaciones mentales), que resultan incontrolables y bastante perturbadores.

8) Obsesiones sexuales

Consiste en pensamientos sexuales recurrentes, que incluyen sobre todo un temor exagerado a ser homosexual.

El Psicoanálisis clásico no es útil para tratar el TOC. Sí lo es la Psicoterapia Psicoanalítica. Un método específico psicológico llamado Exposición y Prevención de Respuesta (E.P.R.) es efectivo en muchas personas con TOC, especialmente en aquellas con rituales conductistas. Una vez que se haya avanzado en la E.P.R. se suele pasar a la Terapia Cognitivo-Conductual, para revisar las creencias y esquemas de pensamiento de la persona.

El trastorno obsesivo-compulsivo se da en un 2% de la población y es igual de frecuente en mujeres que en hombres


Trastorno por estrés postraumático

Es la reexperimentación de un acontecimiento traumático que está fuera del marco normal de la experiencia habitual (no se trata de la pérdida de un familiar, una enfermedad crónica, una crisis económica o un conflicto de pareja). El agente estresante es muy angustiante para casi todo el mundo y, en general, se experimenta con intenso miedo, terror y sensación de desesperanza.

Agentes traumáticos (estresantes)

- Violencia experimentada en solitario: tortura, violación, agresión

- Desastres causados por el hombre: campos de concentración, combate militar, atentados terroristas, bombardeos, etc.

- Desastres accidentales: accidentes de coche con lesiones físicas graves, desastres aéreos, incendios, derrumbamiento de edificios, etc.

- Desastres naturales: terremotos, inundaciones, etc.

Algunos de estos agentes traumáticos producen el trastorno con mucha frecuencia (por ejemplo, la tortura) y otros lo producen sólo ocasionalmente (por ejemplo, los accidentes de coche o los desastres naturales). El trastorno es más grave y más duradero cuando el agente estresante es provocado por el hombre.

Algunas veces acompaña al traumatismo un componente físico, que daña el sistema nervioso central, como pueden ser lesiones centrales o desnutrición.

Criterios para diagnosticar TEPT (DSM IV)

A. Exposición a un acontecimiento traumático en el que se ha presentado lo siguiente:

1) La persona ha experimentado, presenciado, o le han explicado, uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás

2) La persona ha respondido con temor, desesperanza u horror intensos. En los niños estas respuestas pueden expresarse mediante comportamientos desestructurados o agitados

B. Reexperimentación persistente del acontecimiento traumático a través de una o más de las siguientes formas:

1) Recuerdos desagradables, recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma

2) Sueños desagradables y recurrentes sobre el acontecimiento. En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible

3) Conductas y sentimientos súbitos que aparecen como si el agente traumático operara de nuevo. En estos fenómenos se incluyen la sensación de revivir la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback (vuelta repentina y rápida al pasado de la persona). Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico

4) Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático

5) Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático

C. Evitación persistente de los estímulos asociados al trauma y anestesia psíquica o anestesia emocional (embotamiento de la capacidad de respuesta al mundo externo), tal y como indican tres o más de los siguientes síntomas:

1) Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos, sensaciones o conversaciones sobre el suceso traumático

2) Esfuerzos para evitar actividades, lugares, situaciones o personas que motivan recuerdos del trauma

3) Incapacidad para recordar algún aspecto importante del trauma (amnesia psicógena)

4) Disminución acusada del interés o la participación en actividades significativas. En los niños pequeños, por ejemplo, pérdida de las habilidades de desarrollo recientemente adquiridas, como aseo o lenguaje

5) Sensación de desapego o extrañamiento respecto a los demás

6) Afecto restringido. Por ejemplo, incapacidad de experiencias amorosas

7) Sensación de acortamiento del futuro, o de un futuro desolador, pesimismo. No se espera, por ejemplo, realizar una carrera, casarse, tener niños o una larga vida

La disminución de la capacidad de respuesta al medio (anestesia psíquica) empieza por lo general poco después del acontecimiento traumático. La persona puede quejarse de que se siente distanciado o extraño respecto a los demás, de que ha perdido la capacidad para interesarse en actividades que previamente le atraían, o de que nota un descenso marcado de la capacidad para sentir emociones de cualquier tipo, especialmente aquellas asociadas con la intimidad, la ternura y la sexualidad.

D. Aumento de la activación, tal y como indican dos o más de los siguientes síntomas:

1) Insomnio de conciliación o de mantenimiento

2) Irritabilidad o explosiones de ira

3) Dificultad para concentrarse

4) Hipervigilancia (estar alerta constantemente aunque no haya ninguna presencia real de signos de amenaza, junto con una exaltación de la esfera sensorial, motora, cognitiva y afectiva; se da la vivencia de "claridad mental" - los autores clásicos hablaban de "ampliación de la conciencia" -)

5) Sobresaltos (respuestas de alarma exageradas)

E. Duración de 1 mes o más de los síntomas descritos en B, C y D

El trastorno por estrés postraumático se da en un 9% de la población y es dos veces más común entre las mujeres que entre los hombres.

Todos los trastornos de ansiedad se pueden tratar en una Psicoterapia Online, otra cosa es la orientación psicoterapeútica con la que se trabaje. Cuanto más amplia sea la perspectiva explicativa y más recursos terapeúticos se tengan en cuenta, más completa será la resolución de los problemas y más estables serán los resultados.