Utilizamos Cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar nuestros servicios. Al navegar por nuestra página web aceptas nuestras cookies.

Para más información, o para conocer cómo cambiar la configuración, vea nuestra Política de Cookies. Saber más

Acepto

El Trastorno bipolar

Caretas de teatro

El trastorno afectivo bipolar (TAB), o trastorno bipolar (antiguamente se hablaba de psicosis maníaco-depresiva), es la vivencia cíclica de etapas con estado de ánimo normal seguidas de episodios maníacos o depresivos, por separado, o alternándose.

Igual que la esquizofrenia, con la que comparte raiz genética, suele tener tratamiento farmacológico, siendo muy beneficiosa la psicoterapia, que podría ser online.

Curiosamente, el trastorno bipolar, por lo general, aumenta la "energía creativa" de la persona. El trastorno se encuentra en una cantidad desproporcionada de personas con talento creativo, tales como artistas, músicos, escritores, poetas y científicos. Muchas figuras históricas, reconocidas como creativas, se cree que tuvieron trastorno bipolar, al ser "diagnosticadas" póstumamente basándose en cartas, escritos, hechos contemporáneos o en otros materiales.

El estado de hipomanía parece el más propicio para la creatividad, porque incrementa la energía y la confianza, permitiendo, a la vez, una mayor concentración en las actividades. La fase maniaca permite, en cambio, trabajar las 24 horas sin detenerse, con una aparente necesidad mínima de sueño. También tiene sentido pensar que la aceleración del pensamiento en la manía permite una mayor y más rápida generación de ideas, favoreciendo las producciones creativas.


Trastorno bipolar tipo I

Se da en aquellas personas que han experimentado uno o más episodios maníacos, con o sin episodios de depresión mayor. Reconoce como rasgo diferencial básico la manía, incluyendo la manía unipolar.


Trastorno bipolar tipo II

Se caracteriza por episodios de hipomanía así como al menos un episodio de depresión mayor. Este trastorno es mucho más difícil de diagnosticar, puesto que los episodios de hipomanía pueden aparecer simplemente como un periodo de éxito con alta productividad y suele relatarse esto con menos frecuencia que cuando se sufre una depresión.

La mayor benignidad del tipo II se acompaña, con frecuencia, de una evolución peor, en el sentido de un mayor número de episodios. Aunque es una categoría bastante estable, entre un 5 y un 15% acaban presentando algún episodio maníaco y convirtiendose, por tanto, en bipolares tipo I.


Ciclotimia

Presenta numerosos episodios de hipomanía, intercalados con episodios depresivos que no cumplen los criterios de depresión mayor. La fluctuación del estado de ánimo puede parecer a los demás sólo un rasgo de personalidad, debido a la intensidad leve de los episodios, pero el ciclotímico acaba teniendo problemas psicosociales debido a la elevada frecuencia de los episodios y a los cambios de conducta que produce.

La ciclotimia evoluciona con frecuencia hacia el tipo II, o, con menor frecuencia, hacia el tipo I. Tiene un curso crónico, y la elevada frecuencia de los episodios hace que el DSM IV considere un criterio de exclusión la ausencia de episodios durante 2 meses.

El trastorno bipolar suele comenzar entre los 15 y los 24 años. En conjunto, en sus 3 formas, aparece en el 2-6% de la población, con prevalencias parecidas para las 3. Entre el 10 y el 20% de los afectados por trastorno bipolar se quita la vida mediante el suicidio, mientras que casi un tercio de personas con bipolaridad admite haber intentado suicidarse al menos una vez.

Es un trastorno levemente más frecuente en las mujeres: 1,4 mujeres tienen trastorno bipolar frente a 1 hombre. Los hombres suelen presentar más comúnmente episodios maníacos, mientras que las mujeres tienen más frecuentemente episodios depresivos.

Se sabe que existe un componente genético que predispone al trastorno bipolar. Más de dos tercios de las personas con trastorno bipolar han tenido al menos un pariente cercano con el trastorno o con depresión mayor unipolar.